La Terapia Manual Pediátrica es totalmente compatible con la Medicina pediátrica y no sólo es curativa, sino también preventiva. Está indicada en:
Muchas veces, el origen de estas patologías asienta simplemente en tensiones del tejido blando del bebé (fascia, músculos, ligamentos…) o en restricciones de movilidad de algunas articulaciones de su cuerpo.
El objetivo es devolver al organismo la movilidad tanto de estructuras óseas como de partes blandas. Así, el terapeuta aplica, con sus manos, técnicas suaves y muy delicadas, sobre la cabeza, columna vertebral, vientre y pelvis del bebé, para devolver el equilibrio fisiológico necesario para que estas funciones no se vean alteradas.
Es recomendable consultar en los primeros meses de vida con el fin de detectar posibles desajustes, que en el 70% pasan desapercibidos. Además, lo ideal es aplicar el tratamiento durante los 6 primeros meses de vida, que es cuando más efectivas son las técnicas gracias al gran potencial de cambio que presenta el bebé, y cuando mejores y más rápidos resultados se obtienen. No obstante, el tratamiento se puede iniciar a cualquier edad.