A lo largo de la vida, pueden darse diversos acontecimientos que pueden causar malestar a nivel psicológico y desajuste emocional. Si tenemos que resumir cuando acudir al psicólogo, se podría decir que se debe ir cuando la persona no se encuentre bien consigo misma. Así como en aquellos casos que desde edades tempranas precisan intervención psicológica especifica. En CENTRO ORAMAR ofrecemos:
“La focalización por disociación selectiva es un estado mental en el que predomina la función del hemisferio no dominante (hemisferio derecho en diestros). En este estado mental se establece una empatía singular y adecuada para la terapia, con la que es más probable la expresión emocional, la neutralización de los juicios de valor y creencias actuales, además de favorecer la evocación del pasado.
Dependiendo de la dirección de las sugestiones, se articula la activación del sistema nervioso autónomo, tanto en su rama simpática como parasimpática, amén de muchas otras funciones psicofisiológicas”. (Roberto Aguado 2001).
La terapia EMDR, avalada por la Organización Mundial de la Salud y las Guías Clínicas Internacionales para el tratamiento del trauma, trata terapéuticamente el recuerdo traumático.
La psicóloga norteamericana, Francine Shapiro descubrió que los movimientos oculares voluntarios reducían la intensidad de la angustia. Así pues, se trabaja con el paciente localizando el problema y una vez identificado, lo describe para detectar qué es lo que más le angustia.
La Terapia de Interacción Recíproca, es una terapia de tiempo limitado, que utiliza conceptos y fundamentos de las terapias psicoanalíticas, cognitivas, estratégicas, sistémicas e interpersonales.
Pone el énfasis en el vínculo singular que se establece entre paciente y terapeuta. Es una psicoterapia diseñada para un solo paciente y un solo terapeuta. Acopla el modelo al paciente.
Con el modelo de Vinculación Emocional Consciente es posible también cambiar el código emocional, es decir, conseguir gestionar la emoción desde la emoción y con ello mejorar el rendimiento y calidad de vida.
De esta forma se podrá gestionar la emoción para instalarse en una emoción más adaptada a cada situación a la que nos enfrentemos.
Más aún cuando percibamos que dicha emoción no es adaptada al momento en el que nos encontremos. Por ejemplo: si una serpiente venenosa te muerde y sientes admiración.